El cliente llama cada dos horas
Se lleva un QR pegado en el resguardo. Lo escanea y ve si su móvil está recibido, en diagnóstico, esperando repuesto o listo. Sin cuenta, sin app.
Deja de apuntar reparaciones en una libreta y de contestar «¿ya está?» diez veces al día. Cada equipo que entra tiene su orden, su diagnóstico, su presupuesto y su código de seguimiento.
Lo que te quita de encima
Se lleva un QR pegado en el resguardo. Lo escanea y ve si su móvil está recibido, en diagnóstico, esperando repuesto o listo. Sin cuenta, sin app.
Cada orden lleva el precio cobrado y los repuestos que gastaste. La pantalla de estadísticas te dice la ganancia real, no la facturación.
El stock se descuenta al usarlo en una reparación. Ves lo que queda, lo que te costó y lo que vale.
Qué incluye
Todo esto viene activado desde el primer día. No son módulos que se pagan aparte.
Marca, modelo, avería declarada y tu diagnóstico técnico. Con fotos del equipo tal y como entró, por si luego hay discusión.
Al elegir «móvil» te propone pantalla rota, no carga, no enciende… Si escribes una nueva, queda guardada para la próxima.
El resguardo lleva el código. El cliente ve el estado en tiempo real y se verifica con su documento de identidad.
Con precio de compra y de venta. Se descuenta solo al usarlo y avisa cuando queda poco.
Con tu logo y en tu moneda. El presupuesto se aprueba antes de tocar el equipo.
Cuánto entró, cuánto costó el repuesto y qué te queda. Por técnico y por tipo de equipo.
Y además
Cosas que no se ven en una demo pero que notas a la semana de usarlo.
El del mostrador da entrada a equipos pero no toca la caja. El técnico no borra clientes. Y tú ves quién hizo cada cosa y a qué hora.
Cuántos equipos entraron, cuántos salieron y qué margen dejaron. Sin montar un informe: entras y está.
Si en tu taller no dices «en diagnóstico» sino «revisando», lo cambias y el sistema entero pasa a llamarlo así.
Van incluidas. No hay que instalar nada ni acordarse de hacer copias: se hace solo.
La ficha se adapta
Ni un campo de más. Los marcados como obligatorios son los únicos que no puedes dejar en blanco.
Los puedes renombrar o cambiar por los tuyos desde los ajustes.
30 días completos, sin tarjeta. Metes tus clientes y tus trabajos reales y decides con conocimiento de causa.
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